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Odontopediatría

Dentista para niños en Catral

Primeras visitas, revisiones y prevención. Sin prisas y con paciencia, para que la consulta no se convierta en un mal recuerdo.

Por qué importa

La mayoría de los adultos que nos dicen que les da miedo el dentista arrastran ese miedo desde pequeños. Casi siempre de una primera visita que llegó tarde, con dolor y con prisa.

Por eso en los niños la primera cita importa tanto como el tratamiento. Si la primera vez que vienen no pasa nada malo, la siguiente entran solos.

Qué vigilamos en los peques

Las caries, que en la infancia avanzan más rápido de lo que la gente cree y que muchas veces no duelen hasta que están avanzadas. Las roturas y los golpes, que a esa edad son el pan de cada día. Y cómo va encajando la mordida, porque una alteración detectada pronto es mucho más sencilla de corregir.

También el recambio: cuándo se caen los dientes de leche y cómo salen los definitivos. Si una pieza de leche se pierde antes de tiempo, conviene mirarlo, porque es la que guarda el sitio a la que viene detrás.

A partir de los seis años conviene una revisión, aunque no se vea nada raro: a esa edad los definitivos ya están formándose debajo, donde no se aprecian a simple vista.

Cuándo traerlo a consulta

Revisión desde los seis años

Aunque no haya molestias ni se vea nada. Lo importante está debajo.

Si se le rompe un diente

Cuanto antes se vea, mejor pronóstico tiene la pieza.

Si un diente se oscurece

Suele ser la secuela de un golpe y conviene valorarlo.

Si se le cae un diente antes de tiempo

Esa pieza guardaba el sitio a la definitiva.

Cómo trabajamos

Cómo es la primera visita

01

Que se familiarice

La primera vez casi nunca hacemos nada. Se sienta, mira, toca lo que se puede tocar y le explicamos qué es cada cosa. Sin sorpresas.

02

Revisión tranquila

Miramos dientes, encías y mordida, y le contamos lo que vamos viendo con palabras que entienda. A los padres se lo explicamos aparte.

03

Y si hay que tratar algo

Se hace por pasos, sin agobiar y contándole antes lo que va a notar. Si un día no puede ser, no pasa nada: se repite otro día.

Lo que nos importa

Que no se lleve miedo de aquí

Un niño que sale tranquilo de la consulta vuelve tranquilo dentro de un año. Uno que sale asustado tarda diez en volver, y para entonces lo que había que resolver es mucho más grande.

Por eso vamos al ritmo que haga falta y no forzamos. Es la parte de nuestro trabajo que menos se ve y la que más marca cómo será su relación con el dentista de mayor.

Dudas frecuentes

Preguntas que nos hacéis a menudo

¿A qué edad debe venir por primera vez?

A partir de los seis años conviene una revisión aunque no haya ninguna molestia. Y antes, en cuanto notéis algo raro: un golpe, un diente que no sale o manchas en el esmalte.

¿Hay que tratar los dientes de leche si se van a caer igual?

Sí. Además de doler, guardan el sitio a los definitivos y les marcan el camino. Perder uno antes de tiempo puede complicar la salida del que viene detrás.

Se le ha roto un diente de un golpe, ¿qué hago?

Llamadnos cuanto antes. En un traumatismo el tiempo cuenta, y hay cosas que se pueden hacer en las primeras horas que después ya no. Si el trozo aparece, guardadlo.

¿Puedo entrar con él?

Sí, faltaría más. Con los más pequeños suele ayudar. Si en algún momento vemos que se lleva mejor sin vosotros delante, os lo diremos, pero eso lo decidís vosotros.

¿Desde cuándo hay que cepillarle los dientes?

Desde que salen los primeros, y a partir de los dos años ya con rutina, unas tres veces al día y con cepillo adecuado a su edad. En la revisión os enseñamos la técnica: lo que más falla no es la frecuencia, es cómo se hace.

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